- En el año 1982 comienza mi investigación con diversos metales no férricos y sus aleaciones. Utilizo cobre, latón, zinc, plomo, estaño, estaño plata, estaño plomo, etc. - Mi particular concepción de lo que debía ser mi obra me llevó a no utilizar ningún pigmento que aportase color al cuadro de manera directa. Es el fuego sobre la plancha de metal el que se encarga de arrancar los colores. Para ello utilizo potentes soldadores a modo de pinceles o brochas. - Después de largos procesos de investigación fui descartando algunos metales, que a mi parecer eran menos interesantes para el resultado que quería obtener, como por ejemplo zinc o plomo, que funden a baja temperatura y soportan peor el trabajo al que les someto. - Paralelamente fui incorporando otras materias que potenciaban la aparición de color, como diversos productos específicos de soldadura e incluso polvo de esmalte. - Los soportes han sido siempre cobre y latón, aunque con una clara preferencia por el cobre, más noble y dúctil. - El proceso creador es una orgía de fuego, golpes y agua (también es importante la manera de enfriar), que más se asemeja al trabajo de un herrero o escultor que al de un pintor, como me gusta denominarme, aunque no utilice pintura. - El resultado, obras inquietantes, llenas de color y con destellos metálicos que varían su tonalidad dependiendo de la luz que reciben y la posición del observador. Cuadros que parecen nuevos cada día y que difícilmente "aburren" pues siempre podremos encontrar algo nuevo en ellos. - Desde el año 1988 dejé la "pintura" convencional y toda mi obra está realizada íntegramente sobre metal. Francisco Ruiz Méndez